Ante los días tan convulsos que ha atravesado el país recientemente, muchos, incluso medios internacionales, se han dado a la tarea de señalar una crisis de gobernabilidad en Costa Rica. Esto parece no alejarse mucho de la realidad, si consideramos que la gestión del Estado en los últimos años no ha sido fluida con respecto a sus contrapartes no gubernamentales y agentes externos que participan en la toma de decisiones de impacto, y es precisamente este último punto donde parece estar nuestro gran lunar. Siendo testigos de extensas discusiones alrededor de grandes proyectos, que, en ciertos casos, son resultado de alguna problemática en donde el pueblo exige tomar medidas inmediatas, vemos como después de mucho desgaste y aparentes acuerdos entre las partes, se toman decisiones que entran a regir, lamentablemente, por periodos muy cortos. Con esto hago referencia a proyectos como: la ley de tránsito y nuevas multas, proyecto de pensión anticipada, partes impersonales por exceso de v...
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