(Publicado en diario La Nacion, 10 de noviembre de 2010)Luis Diego Oreamuno G
Existen diversas versiones de cuál es la fórmula del éxito en sea lo que sea que emprende el ser humano. Muchos son aficionados a este tipo de teorías, probando una y otra llegan a la conclusión de que no funciona o sencillamente no están dispuestos y dispuestas a cumplir con los requerimientos que estas les exigen. Parece que el patrón en este grupo de personas es: encontrar la fórmula del éxito a partir de la ley del mínimo esfuerzo, la misma que quizás no les permite ni siquiera lograr eso que al parecer los llevará a cumplir su objetivo.
Otro grupo de personas, soñadoras, ambiciosas y perseverantes, echan una mirada hacia atrás para conocer y aprender de hombres y mujeres que han alcanzado el éxito en diferentes campos y les inspiran día a día. En ese afán, son comunes las comparaciones entre unos y otros, algunos no se explican cómo hay quienes llegan tan lejos con muy poco y otros con una absoluta capacidad que muchos desearan, no van más allá, o bien, se rinden en el intento de cumplir sus sueños.
Jorge Manuel Dengo Obregón recibió el grado de Doctorado Honoris Causa el pasado 1 de octubre de 2010; al analizar un poco la reseña de este Benemérito de la Patria, queda algo muy claro, si no fuese por su vocación de servicio y la entrega total a su función, especialmente en el sector público, no le hubiese sido posible liderar varios proyectos, en su momento visionarios, que representan hoy grandes pilares para Costa Rica.
Franklin Chan Díaz, el ciudadano costarricense que marca historia dentro y fuera de este planeta, nunca ha renunciado a cumplir sus sueños, y es esa noble característica la que lo llevó a ser el primer latinoamericano en ingresar como astronauta de la NASA, a poseer el record de viajes al espacio y estar tan cerca de cambiar la historia de la aeronáutica espacial, al construir el primer motor de plasma capaz de llevar a una misión a Marte en sólo 39 días.
Nos preguntamos cómo una humilde misionera pudo haber llamado la atención del mundo entero tan sólo con su amor y bondad, ayudando a los más necesitados; la Santa Madre Teresa de Calcuta fue y sigue siendo fuente de inspiración , una muestra de entrega y pasión que quedará como enseñanza para la eternidad. Así también, recordamos a la hermana guatemalteca Rigoberta Menchú, la persona más joven en ganar el Premio Nobel de la Paz, en reconocimiento a la lucha firme por los derechos humanos de los indígenas, hasta hoy, un segmento de la población que sigue desprotegido en el mundo moderno.
Quién imaginaría que un hombre que estuvo condenado en la cárcel por 27 años, sea hoy una de las personas de mayor renombre en todo el mundo, ese es el caso de Nelson Mandela, para quien no es necesario reseñar su historia bien conocida y digna de admirar por siempre.
Casos como los anteriores, en ocasiones se les declara como excepcionales, algunas veces se dice que son las circunstancias las que los llevan tan lejos ,o, que la suerte está de su lado. Hay quienes reconocen que el poder explicar las razones no es tarea fácil, y se interesan en conocer los detalles de la dura batalla que los ha llevado a la cima y a convertirse en sus fuentes de inspiración. Parece que esta fórmula sin receta tiene como base sólida la dedicación, el estudio y la formación constante, visión, entrega, pasión, perseverancia y mucha fé. Personas inquebrantables que no renuncian a sus sueños nos heredan unos de los mayores tesoros: su historia y su ejemplo.
La fórmula está a la orden para quien quiera tomarla, para quien quiera trabajar por sus sueños hasta lograrlos y saber de antemano que los límites no existen, que los obstáculos estarán presentes pero nunca serán barreras para alcanzar el objetivo, esta fórmula es efectiva para muchos que no vislumbran beneficios personales, sino más bien que trabajan apasionadamente por el bienestar común.
Cierra este artículo con un sueño, el sueño de que las y los ciudadanos del mundo no dejemos de soñar hasta ver hechos realidad nuestros mayores anhelos.
Este artículo es esperanzador por sí solo! Pura Vida Luis Di
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