Nuria Marín Raventós
¿Por qué Suecia y Finlandia, con pequeñas poblaciones de 9 y 5 millones tienen un peso tan importante en las áreas de la innovación y la tecnología?
Mientras aquí nos vanagloriamos por éxitos del pasado, los países escandinavos, creadores de marcas como Nokia, Ericsson, o plataformas como Skype, Bambuser, Spotify, SoundCloud (se vislumbra como el YouTube del audio), MYSQL, o del cada vez más popular juego “Angry Birds”, la discusión es cómo y cuándo producirán iniciativas más ambiciosas como Google o Facebook.
Mientras aquí nos vanagloriamos por éxitos del pasado, los países escandinavos, creadores de marcas como Nokia, Ericsson, o plataformas como Skype, Bambuser, Spotify, SoundCloud (se vislumbra como el YouTube del audio), MYSQL, o del cada vez más popular juego “Angry Birds”, la discusión es cómo y cuándo producirán iniciativas más ambiciosas como Google o Facebook.
¿Por qué Suecia y Finlandia, con pequeñas poblaciones de 9 y 5 millones tienen un peso tan importante en las áreas de la innovación y la tecnología? Por una serie de excelentes decisiones.
Ambos cuentan con dos de los mejores sistemas educativos del mundo y con un importante enfoque técnico. Según datos de la OCDE (2009) en Finlandia el 63.7% de los graduados de secundaria cursan programas técnicos y vocacionales, en tanto en Suecia lo hacen el 58.7%.
Por otra parte, en los noventa los Gobiernos tomaron importantes iniciativas que facilitaran el acceso a computadoras y a la red, con calidad. En Suecia eso significó que en un año (1998) se adquirieran 1 millón de computadoras.
Hoy, la preocupación es otra. Es cómo facilitar nuevos emprendimientos exitosos y cómo lograr que los existentes lleven a más empresas escandinavas a puestos de liderazgo mundial. Para ello los Gobiernos siguen actuando a la vanguardia mediante la integración de un grupo de altísimo nivel en tecnologías de la información y la comunicación, cuya única crítica, por cierto muy válida, es que está integrado por muchos técnicos y pocos empresarios exitosos.
Costa Rica tomó importantes decisiones en materia de educación en el pasado; sin embargo, poco a poco estamos perdiendo nuestra excepcionalidad, especialmente en las áreas de ciencia y tecnología, como lo mostró un estudio del Micit (2009).
En Costa Rica solo un 7% de los universitarios estudió carreras en esas áreas cuando el promedio en América Latina y el Caribe fue del 14%. En tanto, y pese a los esfuerzos por ampliar la cobertura de los colegios técnicos, la verdad es que tenemos un rezago de muchos años, por lo que de la matrícula total tan solo tenemos un 20%.
Nuestro futuro está en las decisiones estratégicas que tomemos hoy en materia de educación. Así como lo hacen los países escandinavos, es nuestra responsabilidad garantizarles a nuestros jóvenes educación de calidad, pertinente y que les permita aprovechar con altos niveles de valor agregado las oportunidades que brinda la “nueva economía.”

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