L
uis Diego Oreamuno para Corpoemprende, Colombia: http://www.corpoemprende.org/opinion/la-perseverancia-es-un-deporte/
En los últimos días, mientras miraba
a Cristiano Ronaldo ganar el Balón de Oro después de haberlo perdido durante 4
años consecutivos, a Stanilas Wawrinka ganando su primer torneo Grand Slam, ni que decir de
la china Na Li como la tenista de mayor edad en ganar este tipo de torneos, o las
lesiones de Radamel Falcao y Bryan Oviedo, me detuve también a recordar una de
las etapas de mayores alegrías y enseñanzas de mi vida, la de deportista de
alto rendimiento; por la que rodé más de 15 años llegando a cumplir mi gran
meta de competir en el campeonato mundial en Tokyo, Japón, cuna del
karate y deporte de mis amores.
En los últimos días, mientras miraba
a Cristiano Ronaldo ganar el Balón de Oro después de haberlo perdido durante 4
años consecutivos, a Stanilas Wawrinka ganando su primer torneo Grand Slam, ni que decir de
la china Na Li como la tenista de mayor edad en ganar este tipo de torneos, o las
lesiones de Radamel Falcao y Bryan Oviedo, me detuve también a recordar una de
las etapas de mayores alegrías y enseñanzas de mi vida, la de deportista de
alto rendimiento; por la que rodé más de 15 años llegando a cumplir mi gran
meta de competir en el campeonato mundial en Tokyo, Japón, cuna del
karate y deporte de mis amores.
Foto: Sylvia Poll, primera medallista olímpica de Costa Rica, Seúl 1988.
Y es que si algo nos enseña el
deporte es el valor de la perseverancia, el hacer lo que nos gusta con pasión trazándonos metas ambiciosas. Nos permite aprender a priorizar poniendo en la
balanza lo que quieres y lo que realmente te importa, a sacrificar muchas cosas
con tal de vivir algunas otras que solo pocos tendrán y redoblar esfuerzos o
reconocer tus debilidades siempre que sea necesario; todas estas cualidades son también algunas de las que deben perseguir quienes aspiren a ser emprendedores y emprendedoras
exitosas.
Foto: Sylvia Poll, primera medallista olímpica de Costa Rica, Seúl 1988.
Y es que si algo nos enseña el
deporte es el valor de la perseverancia, el hacer lo que nos gusta con pasión trazándonos metas ambiciosas. Nos permite aprender a priorizar poniendo en la
balanza lo que quieres y lo que realmente te importa, a sacrificar muchas cosas
con tal de vivir algunas otras que solo pocos tendrán y redoblar esfuerzos o
reconocer tus debilidades siempre que sea necesario; todas estas cualidades son también algunas de las que deben perseguir quienes aspiren a ser emprendedores y emprendedoras
exitosas.
Continuando con ejemplos de las
estrellas del deporte, hay que recordar que estos héroes llegaron a ser las y
los mejores del mundo luego de haber luchado por ese objetivo al menos tres cuartas
partes de su vida, sacrificando lo que llamaríamos una vida ¨normal¨ en cada
una de sus etapas o incluso saltándose algunas, y es precisamente eso lo que
los hace especiales; la determinación para decidir vivir de una forma diferente pero apuntando a un gran objetivo, dando su mejor esfuerzo por
aquello que aman, aspirando ser el mejor o la mejor.
En los emprendimientos, la teoría
nos dice que el ciclo de vida de las empresas establece claramente 5 etapas. Si
se tratase de un emprendimiento social, siempre ayudará el mantener una visión de
negocios, ya que entre más ¨rentabilidad¨ se obtenga, significará un mayor
valor social entregado, por lo que tener las siguientes etapas muy presentes
resulta necesario:
Nacimiento - Crecimiento - Madurez - Renacimiento - Declive
No quisiera ampliar sobre cada una
de ellas con la intención de que sean ustedes los que visualicen cómo se vería
cada una de estas etapas en sus proyectos; pregúntense qué implica y qué
debería pasar o no pasar en cada una, en cuánto tiempo brincarán de una a otra
y en qué posición desean encontrarse en ese momento, o bien, a qué no estarían
dispuestos al llegar a cierto punto.
Esto se los dice alguien que ha emprendido
en el sector social y productivo, sin algunas veces haber planeado mucho el
antes o el después, pero que en el presente reconoce la importancia de
planificar el qué y el cómo de lo que quiero ser, aminorando el riesgo
inminente de que las cosas fallen y que la situación no me permita continuar
disfrutando del maravilloso mundo del emprendimiento, de hacer lo que me gusta,
disfrutarlo al máximo y vivir de ello. Planear es igual que soñar, con la
diferencia de que vivirás y disfrutarás despierto el desenlace de tu sueño, así
no dejemos de planear.
Los invito entonces a que realicen,
etapa por etapa, los cálculos más realistas posibles. Cuando sientan que no
puedan predecir el futuro, prueben entonces planificando suficientemente bien
hasta donde el horizonte de metas, sueños, capacidades y recursos se los
permitan, recordando, como en el caso de los deportistas, que las cosas no se
obtienen de la noche a la mañana, preparándose para que todo sea más difícil de
lo que parecía y entrenando más la perseverancia que la paciencia.
En los emprendimientos, la teoría nos dice que el ciclo de vida de las empresas establece claramente 5 etapas. Si se tratase de un emprendimiento social, siempre ayudará el mantener una visión de negocios, ya que entre más ¨rentabilidad¨ se obtenga, significará un mayor valor social entregado, por lo que tener las siguientes etapas muy presentes resulta necesario:
Esto se los dice alguien que ha emprendido en el sector social y productivo, sin algunas veces haber planeado mucho el antes o el después, pero que en el presente reconoce la importancia de planificar el qué y el cómo de lo que quiero ser, aminorando el riesgo inminente de que las cosas fallen y que la situación no me permita continuar disfrutando del maravilloso mundo del emprendimiento, de hacer lo que me gusta, disfrutarlo al máximo y vivir de ello. Planear es igual que soñar, con la diferencia de que vivirás y disfrutarás despierto el desenlace de tu sueño, así no dejemos de planear.
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