Roy Campos Retana
Revista Mercados y Tendencias http://revistamyt.com/blogs-myt/preguntense-que-los-hace-felices/
Era la segunda edición del Foro Mentes Brillantes que solemos organizar en la Cátedra de Práctica Integrativa y Toma de Decisiones de la Universidad de Costa Rica. Había un tema que no sería fácil abordar: emprendimiento joven. Esto fue lo que compartió Luis Diego Oreamuno.
Lo usual es escuchar una historia, usando como guía unas filminas, probablemente agradables a la vista: fotos atractivas, relatos entretenidos y poco más. Pero esta vez hubo un ingrediente especial: “TEDx Style”. Eran casi 300 universitarios y universitarias de varias partes del país; empezó recordando los pocos meses atrás, cuando estaba sentado en un pupitre, escuchando a profesores de variada calidad docente. La intervención la detonó un video… y luego otro: sobre su vida.
Se dedicó a alentar a los futuros profesionales en construir un proyecto de vida original, propio, a pesar de las presiones sociales por ser un empleado más, por estudiar una carrera profesional donde exista una demanda laboral garantizada.
Hay quienes insisten que estudiar una carrera de alta demanda nos hará felices… de por vida. Si fuera tan fácil predecir lo que sucederá en un futuro. ¿Acaso una estrategia es algo invariable? Predicamos tanto la necesidad del cambio, que nos olvidamos de aplicarlo a nuestras vidas.
“Tomé una decisión hace unos años: hacer lo que me gusta”, explicó Luis Diego, “y porque he vivido en consecuencia, puedo resumir dos ideas” añadió un líder que esa noche tenía por intención dejar un legado:
1.El dinero resuelve situaciones en la vida, pero no da sentido a tu vida
2.Hacer cosas que te apasionan, pueden abrirte una puerta.
Clayton Christense, gurú de la innovación, propone dos tipos de estrategia: la deliberada, que se busca prioritariamente; y la emergente, que surge como consecuencia de factores relativamente imprevisibles. Eso fue lo que relató Luis Diego, cuando expresó que a partir de su emprendimiento de negocios, “sucedieron una serie de cosas que jamás habría pensado. Eso suena súper romántico, pero es cierto.
Quizás la juventud no sea un fenómeno cronológico, sino más bien psicológico. Tal vez la madurez no deba seguir siendo medida por la edad, sino por el buen criterio, la prudencia para decidir, el amor por el trabajo.
“Todo en mi vida puede parecer muy divertido, pero les puedo asegurar que cada momento tiene sus cientos de horas de trabajo por detrás, noches y noches sin dormir… Pero entonces, luego de esto y dado mi compromiso de motivar a otros a lanzarse a romper paradigmas y retarse a ustedes mismos, ¿qué consejos les puedo dar?. Aquí van varios desde diferentes perspectivas:
En lo personal:
- Pregúntense qué es lo que les hace felices, y piensen en qué forma hacer eso realidad: estructuren un plan, sin miedo, que les permita acercarse cada vez más a eso.
- Rodéense de personas, actividades y situaciones que los retroalimenten día a día.
- Prueben cosas diferentes, hagan las cosas diferente, sean curiosos.
- Traten de ayudar a otros a que vuelen.
- “Life balance”: a veces hay que saber lo que es no tener un balance en la vida para hacerlo mejor, pero ténganlo en cuenta.
En lo profesional y como emprendedor:
- Tener claro que emprender no es para todo el mundo y no todo mundo tiene o puede (desde mi punto de vista) ser emprendedor. Es un camino durísimo, más cargado de retos y riesgos que otra cosa, pero si deciden hacerlo recomiendo lo siguiente: ahorren para mantenerse de 6 meses a 1 año y enfoquen la estrategia de desarrollo del negocio hacia lo que los acerque a realizar sus primeras ventas. Facturar. Denle viaje a probar haciendo, hacer y enderezar en el camino.
- Dispónganse a trabajar el doble y ganar la mitad por tiempo indefinido.
- Identifiquen sus debilidades y traten de trabajarlas constantemente.
- Aprendan a colaborar. Todo esfuerzo bien intencionado se devuelve con creces.
- No tengan miedo de pararse frente a quien sea, defender su propuesta de valor o el fracaso mismo.”
Así concluyó Luis Diego, Global Shaper San José. No los llenó de entusiasmo: solamente nos enfrentó a nuestra propia realidad: la de quienes sueñan con entregarse a grandes ideales, pero sin que nadie les haya explicado cómo.

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